ENTREVISTA A LUIS NIETO DEGREGORI

 LUIS NIETO DEGREGORI: «EL CENTRALISMO, QUE ES UN RASGO PROPIO DE NUESTRO MODELO REPUBLICANO, ES TAL VEZ EL QUE DESALIENTA LA PRODUCCIÓN LITERARIA Y, EN GENERAL, CULTURAL EN LAS REGIONES»

Luis Nieto Degregori* es, sin duda, una de las figuras imprescindibles de la literatura peruana de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI. En sus obras se ha dedicado a retratar la ciudad del Cusco desde múltiples visiones, creando personajes y tramas memorables. En esta oportunidad, El Hacedor conversó con él sobre sus intereses y formación literaria.


Ha publicado recientemente la novela Clara en el reino Moche, una novela de largo aliento que explora grandes elementos de las culturas preincas en el Perú, específicamente la Moche. ¿Podría comentarnos cómo empezó su interés en investigar sobre los pueblos precolombinos y cuáles fueron los obstáculos al momento de termina el proyecto?

Luis Nieto: Una de las manifestaciones del arraigado racismo de la sociedad peruana es que se haya vuelto un sentido común considerar que la conquista española nos trae el idioma y la religión, y que con ella se sientan las bases de un desarrollo cultural del que debemos sentirnos orgullosos, cuando la realidad es completamente diferente. En el actual suelo peruano habían florecido numerosas culturas con un altísimo grado de desarrollo que en muchos aspectos superaba al europeo. Por citar solo un ejemplo, los antiguos peruanos domesticaron especies que se han convertido en alimentos básicos de toda la humanidad, como la papa, el maíz (conjuntamente con Centroamérica), la quinua y tantas otras. Al volver la mirada a culturas como la de los moches —considerados por el antropólogo alemán Jürgen Golte como los griegos de América—, busco que los peruanos, sobre todo niñas y niños, nos sintamos orgullosos de nuestro pasado y nuestras raíces.

Los obstáculos que he enfrentado son solo de índole editorial. Hace unos años presenté la novela a la filial peruana de una editorial española y me convencieron para publicarla en una versión resumida dirigida al público juvenil dentro del plan lector, pero la editorial descuidó el trabajo de distribución, que en ese caso debía hacerse con un equipo de promotores en colegios, y el libro no circuló. Han debido pasar más de diez años para que la novela salga en su versión original y empiece a llegar a un público más amplio.

En sus últimas publicaciones se puede apreciar un interés creciente por juntar historia y literatura, ¿por qué considera que hoy en día es importante o necesario revisitar pasajes, culturas o personajes de la historia peruana?

Luis Nieto: Luego de un primer periodo en que publico cuentos y una novela corta sobre la violencia política, incursiono en el cuento histórico y más adelante en la novela del mismo género. Este interés nace de la constatación de que somos una sociedad fracturada, producto de la conquista primero y luego de un estado nación que nace hace dos siglos en manos de una minoría criolla que les vuelve la espalda a las grandes mayorías indígenas y las coloca en una condición de infraciudadanía. Por tal razón, busco desde la ficción mostrar los grandes abismos que separan a los sectores criollos dominantes de nuestra sociedad de las mayorías indígenas y mestizas estructuralmente excluidas de los beneficios del desarrollo. Podría decir, en suma, que la mayor parte de mi producción literaria —incluida la dirigida a un público infantil y juvenil— gira en torno al gran tema de los proyectos nacionales, el criollo, el mestizo y el indígena.

¿Cuáles son sus referentes literarios? Es decir, aquellas lecturas a las que regresa siempre o que considera que han alimentado e influido en su escritura.

Luis Nieto: El escritor que más ha influido en mi obra es sin duda José María Arguedas, al que me acerco desde los años universitarios en Moscú y a cuya novela Los ríos profundos (1958) dedico mi tesis de licenciatura. Es más, yo diría que todos los escritores que desde fines de los años ochenta del pasado siglo empezamos a considerarnos como «andinos», somos herederos de Arguedas. Sobre esto de hecho he publicado algunos artículos que pueden ser encontrados en internet.

Por otro lado, es natural que, al haber estudiado literatura en Rusia, algunos de sus clásicos hayan influido en mi labor literaria. Es el caso principalmente de Antón Chejov, el renovador de un género literario que en la tradición rusa se denomina «povest» y es algo así como un cuento largo, casi casi de similares características que una novela corta. De hecho, los cuentos que yo escribo son en realidad «povests» tanto por su estructura como por su extensión.

¿También recibe inspiración o influencia de otros ámbitos artísticos como el cine, el teatro, la música o la pintura?

Luis Nieto: A diferencia de la mayoría de escritores, casi no recurro a la música en mis ficciones. En cambio, el cine sí está presente de múltiples maneras, sobre todo en la manera en que construyo los argumentos pues busco que atrapen al lector y no lo suelten hasta la última página. De hecho, soy cinéfilo desde la adolescencia y la única de las cosas que hasta ahora echo de menos es una cartelera de calidad.

Con el teatro tengo una relación muy especial, que viene también de mis años de estudiante en Moscú. Durante esos años fui asiduo espectador no solo de teatro ruso —que era de excelente calidad—, sino también de algunas de las mejores compañías teatrales del mundo que llegaban de gira. En mis planes estaba no solo escribir narrativa, sino también piezas dramáticas. Al volver a Perú, sin embargo, me encontré con un movimiento teatral bastante pobre en el que primaba la creación colectiva y poco a poco me fui despidiendo de mi sueño de escribir teatro. Sin embargo, he publicado por mi cuenta en Amazon una pieza sobre mis años de estudiante y tengo otra sobre la época de violencia que seguramente también subiré a la misma platafoma. Siento, sin embargo, que mi producción teatral no dialoga ni con el movimiento teatral ni con el público lector. Tal vez algún día, si mi trabajo literario perdura, alguien redescubra esta faceta y lleve alguna de mis obras a los escenarios.

Usted ha incursionado en distintos géneros literarios, como el cuento, el ensayo y la novela. ¿Cómo es su proceso de escritura? ¿Qué dificultades encuentra al momento de emprender un nuevo proyecto creativo?

Luis Nieto: Creo que el factor que más limita el trabajo de la mayoría de escritores peruanos es el tiempo. Son contados con los dedos de la mano los autores que se pueden dedicar de manera exclusiva a la escritura, como es lo ideal. La mayoría de escritores y escritoras, en cambio, debemos dedicar la mayor parte de nuestro tiempo a un trabajo remunerado que muchas veces poco tiene que ver con la literatura.

Cuando emprendo el trabajo en una novela, que es el género al que más me dedico en los últimos años, debo primero asegurarme de no tener un trabajo a tiempo completo para poder dedicar siquiera un medio tiempo a la escritura. Felizmente, soy una persona muy metódica y muy disciplinada. Tengo los hábitos de un oficinista. Escribo solo durante el día, con un horario fijo. Me gusta hacerlo con las cortinas descorridas para ver desde la ventana lo que ocurre en la tranquila calle peatonal que tengo al frente, cruzando una huerta que también tiene vida propia.

¿Qué momentos recuerda como determinantes en su formación como escritor? ¿Hubo alguna persona o evento que lo marcó literariamente?

Luis Nieto: El hogar paterno fue el que definió mi vocación literaria. Era una casa llena de libros y también un lugar de acogida para muchos escritores y artistas. De hecho, tuve la suerte de conocer de niño a Mario Vargas Llosa, quien llegó en un par de ocasiones invitado a almorzar cuando se encontraba de viaje por el Cusco y ya había alcanzado fama con sus primeras novelas. La formalidad de esas horas contrastó con el ambiente bohemio que se respiró durante una visita nocturna de Alfredo Bryce por la misma época. Ya por entonces comprendí que lo que más me apasionaba en la vida era la literatura y supe que me dedicaría a escribir narrativa, para diferenciarme de mi padre, el conocido poeta Luis Nieto, el «Cholo».

Además de escritor, ha dedicado parte de su vida a dirigir proyectos culturales, ¿qué aprendizajes le ha dejado esta labor relacionada con la gestión cultural?

Luis Nieto: La gestión cultural es fundamental en un país como el Perú. Es desde la cultura que se puede empezar a cambiar los arraigados imaginarios racistas y machistas que lastran el desarrollo de nuestro país y polarizan nuestra sociedad. Es, sin embargo, una tarea ingrata porque generalmente se adolece de los recursos necesarios para sacarla adelante. Yo tuve la suerte de hacer gestión cultural desde ONGs que reciben apoyo de agencias financieras internacionales y también en la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco en un momento en que contaba con suficientes recursos y autonomía. Desde esos espacios, puse el acento en la promoción de las lenguas originarias y de la interculturalidad, y en desnudar el racismo y el machismo con ayuda de artes como el cine, el teatro, la fotografía y la literatura. Parte de este trabajo ha sido reconocido desde la academia en algunos artículos y también en un libro de próxima publicación sobre la gestión cultural en Cusco.

¿Qué opina de la narrativa peruana actual? ¿Hay autores u obras que le entusiasmen?

Luis Nieto: La narrativa en Perú atraviesa por uno de sus mejores momentos tanto por la cantidad como por la calidad de autores. Además, lo que es muy importante, la producción que se hace fuera de Lima es ahora más visible gracias a la difusión que permiten las redes sociales. Lo mismo se puede decir de la producción en lenguas originarias, más abundante en poesía, pero también con algunas novelas y colecciones de cuentos, sobre todo en quechua. Otro signo de estos buenos tiempos es que la narrativa hecha por mujeres ya no es invisibilizada y ocupa un lugar igual de importante que la producida por hombres.

Subsisten, sin embargo, algunas limitaciones que frenan un florecimiento aun mayor de nuestra narrativa. Una es el escaso desarrollo de nuestro mercado editorial, que atenta contra la diversidad de géneros que debe tener toda literatura nacional, como el policial y la ciencia ficción, por citar solo dos. Esta pobreza editorial atenta también contra la difusión internacional de la producción de los narradores y narradoras peruanos, barrera que solo es rota por algunos autores y títulos.

Con tantos años de experiencia en el medio cultural y literario peruano, ¿qué problemas o factores considera que son dañinos para este? ¿Ha visto alguna mejoría desde que inició su carrera literaria?

Luis Nieto: El centralismo, que es un rasgo propio de nuestro modelo republicano, es tal vez el que desalienta la producción literaria y, en general, cultural en las regiones. Felizmente, los grandes periódicos de circulación nacional, que eran la principal expresión de este centralismo, están renunciando solos a ocupar un lugar importante en la literatura y cultura nacionales con el poco espacio que les dedican en sus páginas. Y ese vacio está siendo llenado por medios mucho más democráticos y descentralizados como el internet y las redes sociales.

¿Qué consejos le daría a quienes están interesados en dedicarse al oficio de la escritura?

Luis Nieto: Solo dos, que consuman literatura y cine todos los días de su vida y que entiendan que dedicarse a la narrativa es una maratón que dura toda la vida y no una carrera de cien metros que se trata de ganar mientras uno está en la plenitud de sus fuerzas.

¿Qué se encuentra leyendo actualmente y qué opina de esta lectura?

Luis Nieto: Los últimos meses he estado dedicando bastante tiempo a un libro que reunirá los escritos (artículos periodísticos, investigaciones, ensayos) que José María Arguedas dedicó al Cusco. Ha sido un grato reencuentro con textos que había leído en distintas etapas de mi vida y que me permiten aquilatar aún mejor la enorme importancia que tiene Arguedas para la cultura peruana. Este libro será publicado en los próximos meses y presentado en la Feria Internacional del Libro de Lima.

 

*Luis Nieto Degregori (Cusco, 1955). Tras nueve años de residir en Europa, en 1981 regresó al Perú y se instaló en Ayacucho, donde fue testigo del accionar subversivo de Sendero Luminoso y escribió Harta cerveza y harta bala (1987), La joven que subió al cielo (1988) y Como cuando estábamos vivos (1989), libros en los que explora la violencia política.

También ha publicado cuentos de corte histórico, como «María Nieves» y «Gabrielico ángel del demonio», que lo hicieron merecedor en 1993 del premio de la VII Bienal de Cuento Copé (Petroperú), y el concurso de cuentos César Vallejo, convocado por el diario El Comercio. Ambos relatos integran el libro Señores destos reynos (1994).
Ha publicado las novelas Cuzco después del amor (2003), Asesinato en la gran ciudad del Cusco (2007) y Muchas veces dudé (2024). Esta última recrea la vida de Felipe Guamán Poma de Ayala. Su obra El guachimán y otras historias (2008) fue llevada al cine en 2011.



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