UGO VELAZCO: EL CAMINO DE LAS FLORES
UGO VELAZCO
FLORES: EL CAMINO DE LAS FLORES
REGIÓN: HUANCAYO
AÑO DE
PUBLICACIÓN: 2023
VALORACIÓN: 3.5
EDITORIAL: DENDRO
EDICIONES
En la antología del Cuento
peruano 2001-2010 publicado por ediciones Copé y prologado por el crítico
literario peruano Ricardo González Vigil, se menciona que uno de los factores
clave que estimuló la producción cuentística en el Perú fue la realización de
diversos certámenes literarios. Desde la década de los ochenta, premios como El
Cuento de las Mil Palabras, Premio Horacio Zevallos, Premio José Watanabe Varas
o el Premio Copé permitieron que distintas voces narrativas repartidas a lo
largo del territorio peruano alcancen una visibilidad que, por otro lado, la
falta de gestión cultural o mercado editorial no podían suplir. Sin embargo, la
obtención de todos estos premios no siempre asegura un reconocimiento dentro
del canon oficial o centralista que es declarado desde Lima: Ugo Velazco Flores
es, sin dudas, un ejemplo de ello.
Nacido en Huancayo en el año de
1986, es poeta, narrador, novelista, crítico literario y docente. Su obra
narrativa se enmarca en una tradición literaria muy relevante para la historia
de la literatura peruana, ya que desde la sierra central del Perú han aparecido
autores como Julián Huanay, Eleodoro Vargas Vicuña, José Antonio Bravo, Edgardo
Rivera Martínez, Isabel Córdova Rosas o Sandro Bossio Suárez. En el libro Cauce
Abierto (2022) se menciona lo siguiente:
La
literatura del valle del Mantaro, especialmente la narrativa, ha ido creciendo
en los últimos 25 años. Se han afirmado nuevos tópicos literarios, las técnicas
literarias y la diversidad narrativa se han desplegado. La globalización, la
interacción digital, el crecimiento poblacional los códigos urbanos y las
nuevas tendencias estéticas, también, han calado en los creadores de ficción
(p. 7).
Hasta el momento, Ugo Velazco ha
obtenido los galardones literarios más importantes del Perú y lleva publicados
más de diez libros entre poesía, narrativa y novela. Pero, a pesar de esta
notable carrera, sus obras todavía no circulan en editoriales comerciales y no
ha sido incluido en antologías de alcance internacional[1],
lo cual es un claro ejemplo de la desfiguración de la riqueza real de la
narrativa peruana. Este fenómeno puede explicarse bajo las reflexiones que
realiza Jorge Terán Morveli (2023) a partir de la categoría de literatura
regional:
Consideramos
las relaciones de poder que se establecen en la constitución del Estado-nación
moderno en nuestro país, en sus vínculos con las regiones que lo conforman.
Este proceso histórico-político marcado por la relación centro-periferia es una
fórmula en la que se han desplegado también, en el campo de la literatura, las
relaciones entre las literaturas regionales (desplazadas a la periferia) y la
literatura gestada en la capital (establecida como centro). Esta última -como
hemos señalado- concentra un campo literario que suele ser, con sus respectivos
medios de legitimación y con algunas excepciones a lo largo de la historia
literaria, el espacio de construcción y disputa de la representatividad de
nuestra literatura, en la cual se construye la llamada literatura nacional. Se
trata de una dinámica, a todas luces, vertical y subalternizante.
Es por ello que las obras de
Velazco Flores, hasta el momento, solo han sido publicadas y distribuidas por
editoriales independientes, de corto tiraje y reducida distribución. El
camino de las flores (Dendro) fue publicado en el año 2023 y tuvo apenas
trescientos ejemplares. El libro está compuesto por doce cuentos de variada extensión
y en casi todos hay una presencia oriental gravitante (ya sea a partir de
personajes, cosmovisiones o rituales japoneses). En todas las narraciones hay
un estilo muy cuidado y preciso, con una gran maestría para la creación de
atmósferas a partir de adjetivos contundentes, así como un gran uso de diálogos
que, casi siempre, ayudan a delinear mejor la psicología de los personajes. Además,
Velazco parece decantarse por las historias de formación, por sujetos que se
encuentran en un proceso de aprendizaje que, si bien en apariencia consiste en
dominar una nueva técnica, en realidad la enseñanza se amplía a todos los
aspectos de su existencia. Hay otras temáticas desarrolladas también como la
violencia, el determinismo ancestral, la cosmovisión oriental y andina, la
naturaleza, lo fantasioso, la globalización, entre otros.
En «Shi-ni» se nos cuenta la historia
de Daisuke, un migrante japonés que se integra en la selva peruana por amor a
Tyonkiro, con quien tiene un hijo. Hacia el final de su vida, debe cumplir un
ritual de su juventud para poder morir, para lo cual debe recurrir a la ayuda
de su hijo. El relato apela a lo mítico y a la cultura ancestral japonesa y
peruana para darle una justificación trascendental a sus acciones.
—Cuando
murió mi padre —continuó Daisuke—, empecé a trabajar un bonsái por menguar el
dolor de su muerte. Cuando el pequeño olmo lució sus primeras hojas en el
macetero, juré que yo viviría tanto como él para entristecer a mis hijos. Entonces
he pensado en eso ahora (Velazco, p. 20).
Ante esta confesión, Martín, su
hijo, debe partir en busca del bonsái para ayudar al descanso eterno de su
padre. Esta transmisión de saberes y responsabilidades son parte esencial para
el desarrollo de los personajes —en especial los jóvenes—, ya que solo así logran
la madurez. Lo mismo ocurre, por ejemplo, en el relato «El camino de las flores»,
donde se nos relata una relación estudiante-alumno. Kazuo es una joven a punto
de casarse con su novio, Hotaru; pero antes, debe aprender el arte del ikebana
(cuidado de las flores) a manos de su maestro Igarashi. Velazco nos
introduce aquí en un mundo totalmente ritualizado, parsimonioso y ceremonial. Es,
además, otra historia de formación en la que presenciamos cómo la joven va
perfeccionando su técnica hasta dominarla por completo. Pero esta exhaustiva
preparación es en realidad una antesala para sobrellevar los devenires en su vida
personal. Cuando Kazuo viaja a Sudamérica para reencontrarse con su novio,
después de tratar de acomodarse a una nueva cultura, descubre que este le fue
infiel y tuvo un hijo con otra mujer, por lo que decide regresar a Japón. El
final está cargado de simbolismo, fantasía y plenitud.
Una tarde, mientras terminaba un arreglo,
sintió que alguien se sentaba delante de ella. Encendió un Shikishima y guardó
silencio. El arreglo era exquisito. Una mano antigua, sutil, recorrió las
nervaduras de las petasitas, las graciosas caspedias, palpó el movimiento de un
lirio, olió incluso la luz de las camelias…
—Alumno y
sendero ya se han hecho uno solo —dijo el maestro—. Esto es el camino de las
flores.
(…)
Igarachi se puso de pie y, sin decir nada, salió de la habitación. Para Kazuo,
que tenía levantada la mirada, el camino había concluido (Velazco, p. 59).
Este «camino» que se nos menciona
en el título es el recorrido vital y existencial que obligatoriamente deben atravesar
los personajes de Velazco; muchos de ellos se encuentran ante una acción o
decisión fundamental que, por más que intenten evitar, aparecerá de manera
implacable. Pero este paso también simboliza la entrada a la madurez o plenitud
en sus biografías; no salen indemnes de este momento y eso se nota en la forma en
cómo cambian sus relaciones interpersonales, su entrada al mundo adulto, su
capacidad de resiliencia o su mirada sobre la realidad que los rodea.
Otro de los ejes temáticas a
destacar en el conjunto de relatos es el abordaje de la violencia y la otredad.
En muchos cuentos se evidencia la fractura que un personaje representa frente al
modelo hegemónico de una sociedad, ya sea por razones de raza, género, clase o
cultura. En el relato «Yan ken pó» se cuenta el final de la inocencia y juegos
infantiles por parte del protagonista y su amigo Tony, un muchacho temerario,
impulsivo y violento. La llegada de un japonés y la ocupación de una casa abandonada
en donde pasaban el tiempo despertará en ellos el deseo de exclusión y venganza
por el territorio expropiado. En este relato se deja entrever cómo la comunidad
peruana encarna la norma hegemonizadora local, mientras que el migrante japonés
queda ubicado en la periferia social y afectiva. El recelo surge de la
percepción de lo incomprensible (el idioma, las costumbres, la gestualidad, los
rasgos físicos).
La noticia
de que un japonés había llegado al barrio fue susurrada casi en secreto, con desconfianza,
en las cenagosas calles del barrio junto al río. Yo intuía que detrás de todas
esas historias y cotilleos que se tejían sobre ese hombrecito, había un tufo de
envidia, pues costaba trabajo creer que un antiguo caserón, a un tiro de piedra
del vecindario, se irguiera de la noche a la mañana como una de las más
presentables del barrio (…). Fue entonces que desde la oscuridad de las
callejas o escondidos detrás de los ventanucos umbríos empezamos a asechar los
movimientos del intruso (Velazco, p. 25).
Lógicamente, este rechazo o
desconfianza llevará a los personajes a utilizar la violencia como un mecanismo
de defensa y para imponer de nuevo el orden alterado, violencia que,
simbólicamente, representará para ellos su ingreso al mundo adulto. Esta
violencia también se presenta en relatos como «El caballero de la mano hecha»,
donde se narra la historia de un asesinato y una obsesión con un sujeto japonés
siniestro o en «Jeremías niño ladrón», el relato de un sujeto marginal que
dedica su vida a robar y que termina sus días en la cárcel.
Si bien en todos los cuentos de
este libro hay una presencia notable del buen uso de recursos narrativos como
el dato escondido, los finales sorpresivos, la dosificación en la entrega de información,
la ambigüedad o las descripciones poéticas, a ratos algunos cuentos se sienten
predecibles debido a la estructura que plantea el autor. En algunos, el giro de
tuerca final o el hálito sentencioso resultan innecesarios o anunciados. No
obstante, este es un rasgo menor si hacemos un balance general del texto.
En definitiva, El camino de
las flores un destino urgente para cualquier lector. En cada relato palpita
un gran conocimiento de la tradición cuentística, así como una vitalidad y
potencia evocadora poco común en la narrativa peruana que se vende y distribuye
de manera comercial. Las temáticas elegidas y el estilo hacen de Ugo Velazco
uno de los escritores más relevantes de la literatura peruana del siglo XXI.
BIBLIOGRAFÍA
Cauce abierto: Narrativa de Junín.
González Vigil, R. (2013).
Prólogo. En R. González Vigil (Ed.), El cuento peruano 2001-2010 (Vol.
1, pp. 11–XX). Ediciones Copé. https://cultura.petroperu.com.pe/biblioteca-cope/el-cuento-peruano-2001-1/
Terán Morveli, J. A. (2023).
Literaturas regionales en el Perú: una propuesta y una agenda. Boletín de la
Academia Peruana de la Lengua, (74), 167–203. https://doi.org/10.46744/bapl.202302.006
Velazco, U. (2023). El camino
de las flores. Dendro.
[1] El caso más reciente es el
de la Antología del cuento peruano presentado en la Feria del Libro de Buenos
Aires por SB Editorial, donde figuran nombres de narradores peruanos que no
justifican su inclusión en comparación con el recorrido literario de Ugo Velazco.
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